Diseñamos agentes que perciben el estado real de tu negocio, deciden qué hacer y ejecutan la acción — con verificación en cada paso. Es la misma arquitectura que hoy gestiona turnos para 15 médicos en producción real.
Cuando hablamos de "agente IA autónomo" no nos referimos a un árbol de decisiones con respuestas prearmadas ni a un chatbot que solo contesta preguntas frecuentes. Un agente autónomo real corre un loop continuo: percibe el estado actual (una solicitud entrante, un dato en una base, un mensaje de WhatsApp), decide qué acción tomar según el contexto específico del negocio, ejecuta esa acción sobre sistemas reales (agenda, base de datos, CRM) y después verifica que el resultado sea correcto antes de dar el siguiente paso o de escalar a un humano.
Esa arquitectura de cuatro pasos es la diferencia entre "automatizar una tarea" y "operar un proceso". Un agente de este tipo puede gestionar turnos médicos completos —confirmar disponibilidad, agendar, enviar recordatorios, reprogramar ante una cancelación— sin que nadie del staff tenga que intervenir en cada paso. Es exactamente el sistema que hoy corre en producción en dev.setubalai.org, con 15 médicos activos y 215 turnos procesados.
El agente confirma disponibilidad real, agenda, notifica y reprograma sin plantillas rígidas — igual que en la clínica en producción.
Clasifica y prioriza pedidos entrantes según urgencia y tipo, derivando automáticamente a la acción o al área correcta.
Detecta el momento correcto para volver a contactar a un lead frío y ejecuta el próximo paso sin que se pierda en una planilla.
Cada agente que construimos no parte de cero: se equipa a partir de un catálogo interno de más de 230 capacidades especializadas, organizadas en 12 divisiones (ventas, marketing, ingeniería, research, operaciones, entre otras). Esto nos permite ensamblar un agente a medida en días, combinando exactamente las capacidades que tu proceso necesita, en vez de partir de un modelo genérico y esperar que "aprenda" tu negocio con el tiempo.
Además, cada cliente equipa su agente en uno de tres niveles: BASE (funcionalidad esencial, sin costos de APIs externas), PRO (memoria vectorial persistente, voz clonada local, notificaciones por WhatsApp) o PREMIUM (APIs premium como ElevenLabs u OpenAI, infraestructura dedicada, analítica a medida y opción whitelabel). El nivel se elige según la criticidad del proceso, no al revés.
El agente no reemplaza el criterio del negocio: lo ejecuta con la profundidad de un catálogo que ya cubre docenas de escenarios reales, sin reinventar la rueda en cada proyecto.
Mapeamos el proceso real, no el ideal: dónde se pierde tiempo, qué decisiones se repiten y cuáles requieren criterio humano.
Definimos qué puede decidir el agente solo y qué siempre debe escalar a una persona — por escrito, antes de construir nada.
El agente se entrena con los datos, procesos y terminología reales del cliente — no con ejemplos genéricos de internet.
Lanzamos con supervisión activa, medimos resultados reales y ajustamos el agente en ciclos cortos, no en una entrega única.
Decisiones de alto riesgo, criterio médico o legal, y cualquier situación donde una equivocación tenga costo alto siguen requiriendo intervención humana. Un agente bien diseñado sabe reconocer ese límite y escalar en vez de improvisar una respuesta.
Empezamos con un diagnóstico real de tu flujo de trabajo, igual que hicimos con la clínica que hoy opera en producción.
Contanos qué proceso repetitivo te gustaría que un agente autónomo empiece a operar.